Mini-relato: Londres

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Fue muy puntual. Dejamos atrás el edificio y caminamos a paso lentos por el centro de Londres. Las nubes amenazaban con tormenta, pero a parte de eso todo era perfecto:

-Hable con tus amigas- dijo rompiendo el silencio

-¿En serio? ¿De qué?

-De ti- dijo convencido

-¿De mi? ¿De que clase de cosas hablasteis?

-Me dirigieron que necesitabas confianza. Y yo te la voy a dar

-¿Confianza? ¿Solo te dijeron eso?

-Si, y eso me dio una idea

-¿Y qué piensas hacer?

-¿Ves eso?- Dijo alzando su dedo para señalar

-Es el London Eye- dije confusa- ¿Ha que te refieres?

-Tú y yo vamos a subir ahí- dijo cogiendo mi mano

Me arrastro hasta la taquilla y allí pidió dos tiques. Tras una espera no muy larga nos encontramos viendo todo Londres desde una capsula del London Eye:

-Se ve todo Londres- dije impresionada- Es increíble

-No pensaba que esto fuera tan bonito- dijo

-Todo Londres a nuestros pies

-Podemos sentirnos como los dueños de la cuidad por un instante. Arrodillaros ante nosotros, plebeyos- Bromeaba

-Podemos tener lo que queramos-dije siguiéndole el rollo- Quiero tener 3 meses de clase y 9 de vacaciones

-Pues yo quiero tener una compañía de aviones- dijo riendo- para poder irnos cuando y donde queramos

-Y una mansión con 3 piscinas

-Y una fábrica de chocolate

-Y miles de zapatos

-Y a ti- dijo cogiéndome la mano

-¿Qué?

-Que te quiero a ti

No supe que decir. Opté por mirar los azulados ojos de mi acompañante y sonreír dulcemente.

-Que bonito es esto de noche- dijo

-Si, me quedaría aquí toda la vida

-¿Toda? Es mucho tiempo

-Ya lo sé ¿Tú no lo haría? Piénsalo por un instante. Imagínate que puedes quedarte estacionado en este momento de por vida ¿Lo harías?

-Si esta a mi lado, pararía el tiempo. Si es necesario rompería todos los relojes para que el tiempo no nos molestara- dijo agarrando mis mejillas- Eres preciosa

-Y tú eres sorprendente. Gracias por traerme.

Se acercó lentamente hacia mí. Por cada segundo que avanzaba, sentía más cerca sus finos labios. Su respiración se entrelazaba con la mía, su corazón y el mio iban al mismo compás y sus delicadas manos rodeaban mi cintura. El miedo no nos acompañaba, él había conseguido lo que tanto he estado buscando, él hizo que pudiera confiar, que pudiera olvidarme de los recuerdos y seguir avanzando. Me beso. Y ese beso para mi fue lo mejor de muchos años. Cuando nuestros labios entraron en contacto sentí una energía nueva. Sentí una paz interior. ÉL paró para mirarme. Limpio una lágrima que caía por mi mejilla. Ante su cara de sorpresa le hable:

-Es de la emoción. Lloro de la emoción. Fue mágico. Tenias razón conseguiste encontrar en mi confianza.

-Eres la culpable de todo- dijo ladeando la cabeza

Le miré extrañada. No entendí sus palabras

-¿Culpable?- dije desanimada

-Si- dijo serio-Culpable de que me esté enamorando de ti.

Mire sus ojos azules y me deje caer en sus brazos.

-Gracias- le susurré

Volvimos a casa. La tarde-noche que había vivido fue demasiado emocionante. Desde hace tiempo en mi interior un montón de sentimientos libraban una batalla, hoy había ganado el amor.

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